¿Por qué escribirla?
Mientras estás sola en la tienda la rutina vive en tu cabeza y funciona perfectamente. El primer día que caes enferma resulta que nada de eso está escrito en ninguna parte. El problema no es que quien te sustituye no lo sepa — es que no tiene de dónde aprenderlo.
Una rutina escrita no es desconfianza. Es lo contrario: es lo que te permite irte sin preocuparte, porque el día ya no lo sostiene tu memoria.
Apertura: ocho minutos
- 11. DineroCuenta el cambio de apertura y regístralo. Es el único paso que no puedes saltarte: sin él, no se puede decir nada sobre de dónde salió el descuadre de la tarde.
- 22. Neveras y congeladoresTemperatura de un vistazo. No un registro — solo lo justo para que, si ha habido un corte de luz por la noche, te enteres por la mañana y no por la tarde por un cliente.
- 33. Entregas frescasLo que haya llegado de noche o de madrugada: al lineal, con las fechas de cara. Lo antiguo delante, lo nuevo detrás — este paso ahorra más mermas que ningún otro.
- 44. Superficies y entradaLimpia el mostrador, revisa la entrada y el escaparate. Un cliente decide en qué clase de tienda está en los primeros tres segundos.
- 55. Una vuelta a los linealesNo reponer, solo mirar: qué se agotó anoche, qué está en el sitio equivocado, dónde hay un hueco. Un hueco en el lineal es el error más caro que puedes detectar en un minuto por la mañana.

Durante el día: tres puntos fijos
El centro del día no se puede planificar al minuto, porque los clientes no se planifican. Pero hay tres puntos que conviene fijar — todos en las horas tranquilas.
| ¿Cuándo? | ¿Qué? | ¿Por qué entonces? |
|---|---|---|
| Después del pico de la mañana | Reposición | Es cuando se ve qué se ha vendido por la mañana |
| Primera hora de la tarde | Fechas y rebajas | Todavía da tiempo a vender lo que mañana sería merma |
| Antes del pico de la tarde | Un vistazo intermedio a la caja | Si hay descuadre, todavía hay alguien a quien asociarlo |
Cierre: doce minutos
- 1Registra mermas y rebajas — ANTES de tirar nada. Después nadie recuerda cuántas eran.
- 2Cierra el consumo del personal: lo que se haya llevado de la tienda ese día, dentro.
- 3Cuenta la caja y aparta el cambio de apertura de mañana.
- 4Registra el descuadre — aunque sea cero. El cero también es un dato.
- 5Frío, horno, luces, alarma.
- 6El primer paso de mañana: haz sitio para lo que llegue de madrugada.

¿Quién lo hace, y cuándo?
Una rutina funciona cuando cada línea tiene un nombre o un puesto al lado. No para que haya a quien culpar, sino para que no haya ningún paso que todos den por hecho que hace otro.
| Paso | ¿Quién? | ¿Qué pasa si se salta? |
|---|---|---|
| Cambio de apertura | El turno de apertura | El descuadre de la tarde se queda sin sentido |
| Fechas de cara | Quien repone | Suben las mermas, baja el margen |
| Fechas y rebajas | El turno de tarde | Lo que hoy se podría rebajar, mañana va a la basura |
| Registrar mermas | Quien tira | El beneficio declarado acaba siendo mayor que el real |
| Arqueo de cierre | El turno de cierre | El faltante se le pega a todo el día |
Una lista que funciona de verdad
- Corta: cinco líneas para abrir, seis para cerrar. Nadie lee una lista de quince líneas pasada la segunda semana.
- Donde se trabaja — detrás del mostrador, en la nevera, en la puerta del almacén. No en una carpeta.
- Cada línea empieza con un verbo: «cuenta», «pon de cara», «registra» — no «estar pendiente de».
- Nada semanal en ella. Las tareas semanales van en su propia lista.
- Una compañera puede reescribirla cuando algo no encaje — una rutina es una herramienta, no una escritura sagrada.
Qué no poner en ella
- No pongas lo que todo el mundo hace de todas formas. Alarga la lista, y las listas largas no se leen.
- No pongas tareas mensuales. Van en otro sitio, o cada día habrá cinco líneas que no vienen a cuento.
- No pongas líneas de «tener cuidado con». No se pueden marcar, así que no se hacen.
- No digas lo mismo dos veces con otras palabras — así es como la gente aprende que la lista no se mantiene.
- No pongas el castigo. Una lista que amenaza no es una lista, es un mensaje.
En resumen
- Una rutina diaria vale algo porque está escrita — la que está en tu cabeza desaparece tu primer día libre.
- Cinco pasos para abrir, seis para cerrar, tres puntos fijos por medio.
- El cambio de apertura y el arqueo de cierre son la columna vertebral: sin ellos un descuadre no significa nada.
- No tires las mermas antes de registrarlas; después ya no son datos, solo un recuerdo.
- Dale un puesto a cada línea, o todos esperarán a otro.
- Mantén la lista corta, activa y donde está el trabajo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debería durar la apertura?
Unos ocho minutos, en cinco pasos: dinero, frío, entregas frescas, superficies y una vuelta a los lineales. Si con regularidad lleva más, se ha añadido algo que no es de la apertura — normalmente limpieza o una tarea semanal.
¿De verdad tengo que contar el cambio por la mañana?
Sí, es el único paso de la rutina que no puedes saltarte. Sin una cifra de la mañana no hay forma de saber si el descuadre de la tarde salió del día o ya estaba ahí al abrir — y todo el cierre pierde su sentido.
¿Cuándo debo registrar las mermas?
Justo antes de tirarlas. Después nadie recuerda la cantidad, y una merma estimada vale lo mismo que una facturación estimada. Si tiras sin registrar, tu beneficio declarado será mayor que el real.
¿Dónde debo poner la lista?
Donde ocurre el paso: la lista de apertura detrás del mostrador, el control del frío en la nevera, la recepción en la puerta del almacén. Una lista en una carpeta se lee exactamente tantas veces como alguien abre la carpeta.
¿Cómo la introduzco sin que parezca vigilancia?
Escríbela junto a quien hace el trabajo, y empieza por el cierre — ese es más cómodo para todos, porque después no hay discusión sobre lo que pasó. La primera vez que se vea que un descuadre pertenece a un paso que faltó y no a una persona, la lista se acepta sola.
¿Y las tareas semanales?
Una lista aparte. Si la limpieza semanal o el control completo de fechas entra en la lista diaria, cada día contendrá cinco líneas que ese día no vienen a cuento — y así es exactamente como la gente deja de leerla.
¿Puede el personal cambiarla?
Sí, y es buena señal. Quien reordena los pasos porque así va más rápido está usando la lista. Una rutina es una herramienta de trabajo, no un reglamento — lo único que hay que acordar es que el cambio se comparta con todos, no que se lo guarde para sí.
Que el día empiece donde terminó ayer.
Boltom App organiza el día por turnos: cambio de apertura, ventas, cierre. La parte escrita de la rutina va en la pared — la parte que produce números se monta sola.
- Cambio de apertura y cierre en un mismo sitio, por persona — no en una libreta.
- Las mermas diarias y el consumo del personal entran con los mismos pocos toques.
- La facturación diaria queda disponible después: eso es lo que enseña cuándo tienes trabajo de verdad.
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