Sábado por la tarde, después del cierre. El tendero está sentado tras el mostrador con las cifras del mes delante, pensando qué le dirá el lunes a su dependienta, que le ha pedido una subida. Una buena trabajadora: puntual, querida por los clientes, y nunca le ha faltado ni un céntimo en la caja. Le pagaría más con gusto; solo que no sabe cuánto puede soportar la tienda, ni cuánto le costaría que ella se fuera porque la respuesta fue que no.
En la mayoría de las tiendas pequeñas, los sueldos son el mayor gasto después del alquiler y, aun así, a menudo se deciden a ojo: lo que cobraba el dependiente anterior o lo que paga la tienda de al lado. Eso puede salir mal de dos maneras. Si pagas demasiado poco, la gente buena se va, y buscar y formar a alguien cuesta más de lo que ahorraste. Si pagas demasiado, o premias con una prima lo que no toca, el beneficio de la tienda se derrite sin que entiendas adónde ha ido.
Este artículo propone una forma de pensarlo: por dónde empezar, cuánto cuesta de verdad un empleado, cuánto sueldo puede soportar la tienda, por qué pagar primas, cómo retener a un buen dependiente más allá del dinero y cómo hablar de subidas. También es para los dependientes: de qué se compone su sueldo y qué merece la pena preguntar. Dónde buscar personal y qué lo retiene en las primeras semanas se trata en detalle en No encuentras dependiente: cómo contratar y retener en una tienda pequeña, y la relación entre el cuadrante y el coste salarial, en Organizar los turnos en la tienda: que el coste salarial no se coma el beneficio. A propósito no damos importes concretos: los salarios mínimos y las cotizaciones cambian de un país a otro y de un año a otro, así que los ejemplos usan unidades neutras.
Por dónde empezar: el mínimo, el sueldo de mercado y la responsabilidad
La primera cifra que necesitas es el mínimo legal local. La mayoría de los países tiene un salario mínimo legal o un mínimo del sector, y en muchos sitios hay reglas aparte para la jornada parcial, los trabajadores jóvenes y el trabajo nocturno o de fin de semana. Es el suelo por debajo del cual no puedes bajar, pero rara vez basta para retener a un buen dependiente. Tu asesor o la autoridad laboral local te pueden decir el importe exacto y los posibles pluses.
La segunda cifra es el sueldo de mercado de la zona: lo que se paga por un trabajo parecido cerca de ti. No es ningún secreto; solo hay que reunirlo. Sigue durante unas semanas las ofertas de empleo de tu zona —no solo de tiendas, también de panaderías, cafeterías y gasolineras, porque tu dependiente también te compara con ellas—. Habla con otros tenderos y consulta las estadísticas laborales si tu país publica los salarios medios del comercio por región. Si los dos supermercados grandes de la zona pagan más que tú, tu dependiente lo sabe.
El tercer factor es el propio trabajo. No es lo mismo que alguien solo atienda junto a otra persona que lleve la tienda sola durante todo un turno. Las preguntas de abajo muestran qué hace el trabajo más difícil y de más responsabilidad, y por tanto más valioso.
- La caja. ¿Trabaja en la caja junto a otra persona, o maneja el dinero en solitario, cierra el turno y hace el arqueo por su cuenta?
- Apertura y cierre. ¿Siempre hay alguien con esa persona, o abre y cierra en solitario, con las llaves y el código de la alarma?
- Autonomía. ¿Pregunta cuando pasa algo fuera de lo normal, o decide por su cuenta sobre una reclamación, una entrega o cómo cubrir a un compañero que falta?
- Destreza. ¿Atiende productos envasados, o lleva un mostrador de frescos: cortar, pesar, aconsejar, vender productos con restricción de edad?
- Horario. ¿Trabaja de día y entre semana, o abre temprano, cierra tarde y viene los fines de semana y los festivos?
- Formar a otros. ¿Está en formación, o forma a los nuevos y responde de cómo va el turno?
La responsabilidad y la dificultad deberían notarse en el sueldo. Si dos personas cobran lo mismo pero una cierra sola y la otra nunca, tarde o temprano parece injusto, y normalmente se va la que carga con más.
Junta estas tres cosas y tendrás una horquilla realista: por encima del mínimo, en torno al sueldo de mercado, más baja o más alta según la responsabilidad. Si tu horquilla está por debajo del mercado, ten claro por qué: ¿ofreces a cambio un cuadrante más previsible, un trabajo más cerca de casa o flexibilidad? Si no tienes respuesta, los buenos candidatos no se quedarán contigo.
Cuánto cuesta de verdad un empleado
El salario bruto es solo el punto de partida. A la empresa un empleado le cuesta más que eso, y parte de la diferencia no aparece en la nómina. Veamos un ejemplo en unidades neutras: el salario bruto mensual de un dependiente a jornada completa es de 1.000 unidades. La tabla muestra lo que se suma. El porcentaje de las cotizaciones a cargo del empleador varía muchísimo de un país a otro —en algunos son solo unos pocos puntos porcentuales, en otros pueden llegar a un tercio del salario bruto—, así que el ejemplo usa un valor intermedio.
| Partida | Al mes en el ejemplo | En qué fijarse |
|---|---|---|
| Salario bruto | 1.000 unidades | De aquí se descuentan los impuestos y cotizaciones del propio empleado: se lleva a casa el neto. |
| Cotizaciones e impuestos del empleador | 250 unidades | Varía mucho según el país; tu gestor de nóminas conoce el porcentaje exacto. |
| Vacaciones y festivos | aprox. 100 unidades | Este tiempo también se paga, pero alguien tiene que cubrir el mostrador. |
| Bajas por enfermedad | aprox. 30 unidades | Según las normas, el empleador puede pagar una parte, y las horas perdidas hay que cubrirlas. |
| Formación, ropa de trabajo, pequeños gastos | aprox. 20 unidades | Delantal, calzado, un reconocimiento médico donde se exija, algún curso. |
| Rotación de personal repartida por mes | aprox. 50 unidades | Búsqueda, formación, errores de principiante, si de media se sustituye a alguien cada año y medio o dos años. |
| Total | aprox. 1.450 unidades | Aproximadamente una vez y media el salario bruto; menos o más según el país y la tienda. |

Así obtienes una cifra importante: cuánto cuesta una hora trabajada. Si, descontando vacaciones y festivos, el dependiente está realmente en el mostrador unas 150 horas al mes, una hora cuesta 1.450 ÷ 150 ≈ 10 unidades. Recuerda este número, porque te dice si compensa un turno extra y cuánta facturación tiene que traer.
La mayor partida oculta es la rotación de personal. Si un dependiente se va a los seis meses, no solo pierdes el tiempo de la búsqueda, sino las semanas de formación, en las que dos personas hacían un solo trabajo, y los errores en la caja del primer mes. Cuánto cuesta exactamente y cómo calcularlo para tu tienda se explica en detalle en No encuentras dependiente: cómo contratar y retener en una tienda pequeña. Aquí basta con decir que un sueldo unos puntos porcentuales más alto suele salir más barato que dos personas nuevas al año.
Cuánto sueldo puede soportar la tienda
Los sueldos no se pagan con la facturación, sino con el beneficio bruto: lo que queda del precio de venta después del precio de compra. Una tienda con una facturación mensual de 20.000 unidades y un margen medio del 25 % obtiene 5.000 unidades de beneficio bruto al mes. De ahí salen los sueldos, el alquiler, la energía, el asesor y también el sueldo del propio dueño. Cuál es de verdad el margen medio de una tienda lo explicamos en ¿Cuál es tu margen en realidad?
| Situación | Coste salarial mensual (total) | Parte del beneficio bruto (5.000) | Queda para todo lo demás |
|---|---|---|---|
| Solo el dueño | 0 unidades | 0 % | 5.000 unidades, pero el dueño trabaja él mismo todas las horas |
| Un dependiente a jornada completa | 1.450 unidades | 29 % | 3.550 unidades |
| Un dependiente a jornada completa y otro a media jornada | aprox. 2.175 unidades | aprox. 43 % | aprox. 2.825 unidades |
| Dos dependientes a jornada completa | 2.900 unidades | 58 % | 2.100 unidades |
No hay una proporción correcta única: una tienda de conveniencia con horario largo, una panadería y una tienda especializada son muy distintas. Lo importante es medir tu propia proporción de la misma manera mes tras mes y darte cuenta de cuándo se mueve. Si los sueldos se llevan una parte cada vez mayor del beneficio bruto, puede haber dos motivos: o hay demasiada gente en las horas sin clientes, o ha bajado el margen. Lo primero se arregla con el cuadrante; lo segundo, con los precios. Lo que le queda al final al dueño lo calculamos en ¿Cuánto gana una tienda pequeña (y su dueño)?
¿Compensa una persona más en la hora punta?
La decisión salarial más habitual en una tienda pequeña no es cuánto pagar, sino cuántas horas pagar. Una segunda persona puede compensar en el pico de la tarde, pero no durante todo el día. La cuenta es sencilla si sabes cuánto cuesta una hora de trabajo y cuánta facturación deja cada hora.
- En el ejemplo, una hora de trabajo extra cuesta 10 unidades.
- Con un margen del 25 %, esa hora necesita 10 ÷ 0,25 = 40 unidades de facturación extra solo para cubrir el sueldo.
- Si el tique medio es de 8 unidades, son cinco clientes por hora que sin ella no habrían comprado: se habrían ido por la cola o la próxima vez irían a otro sitio.
- Una persona más no solo trae facturación: si en los ratos tranquilos repone estanterías, revisa fechas o recibe pedidos, libera tus horas o las de otro empleado.
- Si el pico dura solo una hora u hora y media, un turno corto solapado o un compañero a tiempo parcial suele ser mejor solución que una segunda persona todo el día.

Primas: qué premiar y qué no
Una prima funciona si el dependiente entiende por qué la recibe y puede hacer algo de verdad para conseguirla. Si depende de algo en lo que no puede influir —como la facturación mensual de la tienda, que también depende del tiempo y de la promoción del vecino—, no motiva: se convierte en una lotería. Y si la pagas por lo que no toca, premias un comportamiento que no quieres.
| Condición de la prima | Por qué es buena o mala | Cómo medirla |
|---|---|---|
| Arqueo exacto | Buena: depende por completo del dependiente y protege el dinero de la tienda. | La diferencia registrada en el cierre de turno se mantiene a lo largo de un mes dentro de un límite acordado de antemano. |
| Pocas mermas en su sección | Buena: la rotación, avisar de qué hay que pedir y la atención dependen de él. | Mermas registradas con su motivo; el valor mensual, comparado con el periodo anterior. |
| Opinión de los clientes | Buena: la calidad de la atención es una de las ventajas más importantes de la tienda. | La opinión de algunos clientes habituales, elogios, reclamaciones, de la forma acordada de antemano. |
| Un objetivo común de equipo | Buena: fomenta la cooperación, no la competencia entre compañeros. | Por ejemplo, un mes de orden en el almacén o un objetivo de mermas alcanzado entre todos. |
| Solo la facturación | Mala: lleva a vender de forma agresiva y depende de cosas que el dependiente no controla. | Si acaso, solo a nivel de equipo y ligada al margen. |
| Cosas en las que no puede influir | Mala: el horario, el tiempo o un competidor nuevo no dependen del dependiente. | No debería ser condición de una prima. |
Un arqueo exacto es una de las mejores condiciones de prima en una tienda pequeña, porque es medible y depende por completo del dependiente. Pero para eso cada turno tiene que cerrarse por separado y la diferencia tiene que quedar registrada; si no, a final de mes solo hay un descuadre común que no se puede atribuir a nadie. Si registras el cierre de turno y el arqueo de caja en el mostrador, la diferencia se puede consultar turno a turno, y la prima pasa a ser un número y no una discusión. Cómo cerrar un turno paso a paso lo explicamos en Cierre de turno y arqueo de caja, paso a paso.

Individual o de equipo, mensual o trimestral
Si en la tienda trabajan dos o tres personas y a menudo coinciden en el mostrador, una prima individual lleva fácilmente a la competencia: quién se pone en la caja, quién repone, en el turno de quién se produjo la merma. Entonces funciona mejor una prima de equipo, porque convierte el orden en un interés común. En cambio, donde cada uno trabaja solo en turnos separados, una condición individual —como su propio arqueo— es justa y fácil de medir. A menudo lo que mejor funciona es una mezcla de las dos: una condición individual y otra común.
Una prima mensual da una respuesta rápida, pero un mal mes puede quitarle fácilmente las ganas a cualquiera. Una trimestral es más equilibrada, pero tres meses son mucho tiempo para un dependiente. En una tienda pequeña, pagar cada mes y medir sobre tres meses suele ser un buen término medio: cada mes pagas lo conseguido hasta entonces, pero el objetivo abarca un periodo más largo, así que una mala semana no lo decide todo. La prima no debería ser una parte grande del sueldo: si de ella depende una parte considerable del salario mensual, el dependiente echará de menos unos ingresos seguros.
- 11. Elige tres o cuatro condicionesQue el dependiente pueda influir en ellas y que los dos veáis igual: la diferencia de caja, las mermas, la opinión de los clientes, un objetivo común. Nadie puede tener en la cabeza más condiciones.
- 22. Pon por escrito exactamente cuándo se pagaLa regla no debería ser «si trabajas bien», sino «si la diferencia de caja del mes no supera el límite acordado de antemano». Sobre una regla escrita no se discute; sobre una dicha de palabra, siempre.
- 33. Fija el importe de antemanoUn importe fijo o un pequeño porcentaje del sueldo, por condición. El dependiente tiene que poder calcular de antemano cuánto va a cobrar; si no puede, la prima no motiva.
- 44. Mídela como acordasteisLa diferencia de caja turno a turno, las mermas registradas con su motivo, la opinión de la forma acordada. Si cambia la forma de medir, reescribe también la regla y avísalo de antemano.
- 55. Comentadla cada mes, en cinco minutosQué funcionó, qué no y por qué. Si una condición es inalcanzable para alguien de forma permanente, el problema no es la persona, sino la condición: cámbiala.
- 66. Págala a tiempo, con el sueldoUna prima pagada tarde hace más daño que el bien que hace la prima. Una vez que la has puesto por escrito, cúmplela, aunque no haya sido un buen mes para la tienda.
„Una prima no es un complemento del sueldo, sino una promesa: haz esto y recibirás tanto. Si la regla es vaga, la promesa también lo es.”
Lo que no es dinero pero también retiene
Los buenos dependientes rara vez se van por un solo motivo, y rara vez solo por el dinero. Los motivos más habituales son un cuadrante imprevisible, el sueldo pagado tarde o mal, que nadie les diga lo que hacen bien y la sensación de que no hay forma de avanzar. Buena parte de esto es más barato que una subida, pero no compensa un sueldo muy por debajo del mercado.
- Un cuadrante previsible. Quien sabe con dos semanas de antelación cuándo trabaja puede organizar su vida. Un turno cambiado en el último momento hace más daño del que arregla una pequeña subida.
- El sueldo, a tiempo y correcto. Si el sueldo se retrasa aunque sea una vez, el dependiente no lo olvidará. Respeta el día de pago aunque el mes haya sido justo.
- Respeto en el mostrador. No hagas comentarios delante de los clientes, y di cuándo algo ha salido bien: es gratis y, aun así, poco habitual.
- Una buena formación. Quien se queda solo los primeros días suele irse pronto. La formación la tratamos en Cómo formar a un dependiente nuevo en 3 días.
- Responsabilidad y progresión. Dale a un dependiente de confianza las llaves, la apertura, una estantería propia o la tarea de avisar de qué hay que pedir, y vincula a ello un tramo salarial.
- Un descuento para el personal. Un pequeño descuento en las compras o el café y el tentempié diario detrás del mostrador es poca cosa, pero el personal lo nota. Si registras el consumo propio, también ves cuánto cuesta.
- Flexibilidad. Cambiar un turno por una reunión del colegio, un examen o una cita con el médico: si se puede, hazlo. El dependiente lo recordará.

También merece la pena preguntar a quien se va por qué se va. Una conversación de salida sincera revela más que cualquier tabla salarial: si la respuesta es el cuadrante o el trato, la siguiente persona tampoco se quedará, por mucho que le pagues. Y si la respuesta es simplemente que en otro sitio pagan más, eso también es información importante para tu próxima decisión salarial.
Subidas de sueldo: cuándo y cómo hablar de ellas
El peor momento para hablar de una subida es cuando el dependiente ya está pensando en despedirse. Es mucho mejor tener una rutina: una vez al año, en una fecha conocida de antemano, revisas el sueldo de cada empleado, aunque nadie lo haya pedido. Así una subida no es un favor ni el resultado de un regateo, sino un proceso previsible.
- Una vez al año, en la misma fecha. Por ejemplo, a principios de año o cuando cambia el mínimo legal. El dependiente sabe cuándo esperar la revisión.
- Vuelve a mirar el mercado. Los sueldos de la zona pueden cambiar mucho en un año; lo que era competitivo el año pasado puede no serlo este.
- Ten en cuenta la inflación. Si los precios han subido notablemente durante el año, un sueldo sin cambios es en realidad una bajada. Tu dependiente lo nota exactamente.
- Vincúlala a la responsabilidad. Si alguien asume una tarea nueva —cerrar solo, formar, hacer pedidos—, debe notarse en su sueldo, no solo en su carga de trabajo.
- No des subidas «a escondidas». Si a un empleado le pagas más sin decir nada, el otro se enterará tarde o temprano. Una tabla salarial por escrito y una regla clara evitan resentimientos.
- Si ahora no puedes dar una subida, di por qué y cuándo lo volverás a mirar. El silencio es peor que un sincero «ahora no, pero en junio nos volvemos a sentar».
El lado del dependiente: qué preguntar y cómo pedir una subida
Si eres dependiente, tu sueldo no es solo un número en el contrato. Merece la pena aclarar en la primera conversación de qué se compone, cuándo cobrarás y qué más incluye: preguntarlo después resulta mucho más incómodo. Las preguntas de abajo no son exigencias; un tendero justo las contestará con gusto, y si no lo hace, eso también te dice algo.
| Pregunta | Por qué importa | Qué buscar en la respuesta |
|---|---|---|
| ¿Hablamos del importe bruto o del neto? | La diferencia puede ser grande, según las retenciones de tu país. | Pide la cifra bruta y una estimación de la neta. |
| ¿Cuándo y cómo se paga? | Un pago previsible es también la base de tu presupuesto mensual. | Un día fijo, por transferencia bancaria, con nómina por escrito. |
| ¿Cómo se pagan las horas extra y los fines de semana? | En muchos sitios corresponde un plus, pero no en todas partes. | Una respuesta clara, no «ya lo arreglaremos». |
| ¿Hay prima y cuál es la regla? | En la práctica, una prima vaga a menudo no se paga. | Una condición por escrito, un importe conocido y un pago regular. |
| ¿Cuánto dura el periodo de prueba y qué cambia después? | Durante el periodo de prueba las dos partes pueden irse más fácilmente. | Una duración conocida y, si después hay subida, de cuánto. |
| ¿Con cuánta antelación sabré mis turnos? | El cuadrante marca el marco de tu vida privada. | Al menos con una o dos semanas de antelación, y que cambie poco. |
Pide la subida con datos, no con quejas. Apunta qué ha cambiado desde que te contrataron: qué tareas nuevas has asumido, si cierras solo, si has formado a alguien, lo exacta que está tu caja, si han bajado las mermas en la estantería que llevas. Infórmate de cuánto se paga en la zona por un trabajo parecido y di una cifra concreta. No lo pidas en el mostrador entre dos clientes; pide un cuarto de hora tranquilo. Si de momento la respuesta es no, pregunta qué haría falta y cuándo volveréis a hablarlo.
Errores frecuentes
- Contar solo el salario bruto. Sin cotizaciones, vacaciones, bajas y rotación, un empleado parece mucho más barato de lo que es.
- Medir los sueldos frente a la facturación. Los sueldos se pagan con el margen; una tienda de mucha facturación y poco margen puede soportar menos sueldos de lo que parece.
- Poner a dos personas todo el día por un pico de noventa minutos. Un turno corto solapado a menudo hace el mismo trabajo a mitad de coste.
- Pagar una prima solo por la facturación. Vincula el dinero a la venta agresiva y a la suerte, que el dependiente no controla.
- Una prima prometida de palabra y nunca puesta por escrito. A final de mes, cada parte recuerda algo distinto.
- Pagar tarde el sueldo o las primas. Un solo retraso destruye más confianza de la que construiste en un año.
- Subidas puntuales «a escondidas». Tarde o temprano se saben, y los demás lo sienten como una injusticia.
- Hablar del sueldo solo cuando alguien se despide. Para entonces suele ser demasiado tarde, y también más caro.
- Creer que el dinero lo resuelve todo. Con un cuadrante imprevisible y un mal trato, un sueldo más alto tampoco retiene a nadie mucho tiempo.
Resumen
- El suelo del sueldo es el mínimo local; el nivel real lo marcan el sueldo de mercado de la zona y la responsabilidad del puesto.
- A la empresa un empleado le cuesta más que su salario bruto; en el ejemplo, una vez y media, pero la proporción exacta depende del país.
- Mide el coste salarial frente al beneficio bruto y calcula cuánto cuesta una hora de trabajo: eso te dice si compensa una persona más en la hora punta.
- Paga primas por lo que el dependiente puede influir, con una regla medible y escrita de antemano, y págalas a tiempo.
- Lo que retiene a un buen dependiente es un cuadrante previsible, un sueldo correcto, el respeto y la progresión: junto al dinero, no en su lugar.
- Revisa los sueldos cada año con una regla transparente; y el dependiente debería pedir una subida con datos y una cifra concreta.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto hay que pagar a un dependiente?
El suelo es el mínimo legal local, por debajo del cual no puedes bajar. El nivel realista lo marca el sueldo de mercado de la zona, es decir, lo que pagan las tiendas, panaderías y cafeterías cercanas por un trabajo parecido. A eso se suma la responsabilidad del puesto: quien maneja la caja solo y abre y cierra debería cobrar más. Como las normas y los mercados varían de un país a otro, no se puede dar un importe concreto en general.
¿Cuánto le cuesta un empleado a la empresa?
Más que el salario bruto: se suman las cotizaciones e impuestos del empleador, la cobertura de vacaciones y bajas, la formación, la ropa de trabajo y el coste de la rotación de personal. En el ejemplo de este artículo, 1.000 unidades de salario bruto cuestan unas 1.450 unidades al mes. La proporción varía mucho según el país, porque los porcentajes de cotización también son distintos. Tu asesor o tu gestor de nóminas te puede dar la cifra exacta.
¿Qué diferencia hay entre el sueldo bruto y el neto?
El sueldo bruto es el importe del contrato, del que se descuentan los impuestos y cotizaciones del propio empleado. El neto es lo que realmente llega a la cuenta bancaria del empleado. Además, el empleador puede pagar cotizaciones propias, que no siempre aparecen en la nómina. En una entrevista de trabajo, aclara siempre de cuál estáis hablando.
¿Cómo averiguo el sueldo de mercado de mi zona?
Sigue durante unas semanas las ofertas de empleo locales, no solo de tiendas, también de panaderías, cafeterías y gasolineras. Habla con otros tenderos y, si tu país lo publica, consulta en las estadísticas laborales los salarios medios del comercio por región. También es una buena pista si los candidatos mencionan a menudo una misma cifra como expectativa. Merece la pena volver a comprobarlo una vez al año.
¿Cuánto sueldo puede soportar una tienda pequeña?
Se mide mejor frente al beneficio bruto, es decir, el margen, y no frente a la facturación, porque los sueldos se pagan con el margen. Mira qué parte del beneficio bruto se lleva el coste salarial mensual y cuánto queda para el alquiler, la energía y tu propio sueldo. No hay una proporción correcta única, porque los tipos de tienda son muy distintos. Lo clave es medirlo de la misma manera mes tras mes y darte cuenta de cuándo se mueve.
¿Cómo sé si compensa un dependiente más en la hora punta?
Calcula cuánto cuesta una hora trabajada y divídelo entre el porcentaje de margen: esa es la facturación extra que tiene que traer en esa hora. En el ejemplo de este artículo, con un coste por hora de 10 unidades y un margen del 25 %, son 40 unidades. Luego mira la facturación por horas para ver en qué horas hay cola y prueba ahí el turno extra. Al cabo de unas semanas, compara los periodos de antes y de después.
¿Qué merece una prima en una tienda?
Por lo que el dependiente puede influir de verdad y ambas partes pueden medir de la misma manera. Buenas condiciones son un arqueo exacto, pocas mermas en su sección, la opinión de los clientes y un objetivo común de equipo. Bastan tres o cuatro condiciones, porque nadie lleva la cuenta de más. Pon la regla por escrito de antemano y paga la prima a tiempo, con el sueldo.
¿Por qué no es buena idea una prima basada en la facturación?
Porque la facturación depende de muchas cosas en las que el dependiente no puede influir: el tiempo, el horario, una promoción cercana o un competidor nuevo. Si aun así vinculas dinero a ella, la prima se convierte en una lotería. Además, puede llevar a vender de forma agresiva, lo que ahuyenta a los clientes habituales. Si aun así la quieres, que sea a nivel de equipo y ligada al margen.
¿La prima debe ser individual o de equipo?
Si los dependientes coinciden a menudo en el mostrador, es mejor una prima de equipo, porque convierte el orden en un interés común y no enfrenta a unos con otros. Si cada uno trabaja solo en turnos separados, una condición individual, como su propio arqueo, es justa y fácil de medir. A menudo lo que mejor funciona es una mezcla de una condición individual y otra común. Elijas lo que elijas, la regla debería estar por escrito.
¿Cada cuánto hay que subir el sueldo?
Normalmente no hay una frecuencia obligatoria, salvo los cambios del mínimo, pero merece la pena revisar cada sueldo una vez al año, en una fecha conocida de antemano. Vuelve a mirar los sueldos de la zona y cómo han cambiado los precios, porque con inflación un sueldo sin cambios es en realidad una bajada. Si alguien asume una responsabilidad nueva, eso también debería ser motivo de subida. Si ahora no puedes darla, di por qué y cuándo lo volverás a mirar.
¿Cómo pido una subida siendo dependiente?
Con datos, no con quejas. Apunta qué ha cambiado desde que te contrataron: tareas nuevas, cerrar solo, un compañero al que has formado, una caja exacta, menos mermas. Infórmate de los sueldos de la zona, di una cifra concreta y pide un cuarto de hora tranquilo en lugar de preguntarlo en el mostrador. Si de momento la respuesta es no, pregunta qué haría falta y cuándo volveréis a hablarlo.
¿Qué preguntar sobre el sueldo en una entrevista de trabajo?
Pregunta si la cifra es bruta o neta, cuándo y cómo se paga, y cómo se pagan las horas extra y los fines de semana. Infórmate de si hay prima y cuál es su regla, cuánto dura el periodo de prueba y qué cambia después. También merece la pena preguntar con cuánta antelación sabrás tus turnos. Un tendero justo responderá a todo esto con gusto y con claridad.
Di el nombre del producto y ya está en la caja.
Boltom App se encarga del trabajo detrás del mostrador. Encuentras un producto mirando su foto o diciendo su nombre en voz alta: sin códigos ni papelitos. Lo que sale del estante o acaba en la basura se registra ahí mismo, no en un cuaderno. Funciona junto a tu caja actual, no en su lugar.
- Código rápido con foto: o di el nombre del producto y la caja lo encuentra.
- Consumo propio en tres toques, a nombre de quien lo registra.
- Merma diaria con su motivo: caducado, roto, invendible — sumado en dinero.
Sin tarjeta · 2 minutos




