El tema del reparto suele empezar con mal pie: alguien aborda al comerciante en nombre de una plataforma, le enseña una cifra de cuánta gente pide en la zona, y a partir de ahí la conversación va de comisiones. Sin embargo, la pregunta no es a qué plataforma debería unirse la tienda, sino qué ruta debería tomar siquiera.
Porque hay tres rutas, y para la mayoría de las tiendas pequeñas la más barata y la que mejor funciona es la de la que menos se habla: el cliente pide por teléfono o mensaje, tú lo preparas y él viene a por ello. Eso no necesita ni repartidor ni comisión, y sin embargo ofrece exactamente la comodidad por la que la gente pide.
Este artículo repasa las tres por orden: qué da cada una, qué cuesta y a quién le conviene. Al final hay un cálculo sencillo con el que puedes decidir si, con tus propios productos, una plataforma significaría beneficio o pérdida.

Las tres rutas y qué da cada una
| Ruta | ¿Qué da? | ¿Qué cuesta? | ¿Para quién es? |
|---|---|---|---|
| Pedidos por teléfono o mensaje, recogidos en la tienda | Comodidad para tus clientes actuales; casi ningún riesgo | Solo el tiempo de preparar el pedido | Todo el mundo: aquí es donde hay que empezar |
| Tu propio reparto en la zona inmediata | Fidelidad fuerte, clientes mayores y con menos movilidad | Tiempo, combustible y una persona que sale de la tienda | Pueblos, ciudades pequeñas, barrios densos |
| Plataforma de pedidos con comisión | Clientes nuevos que no te conocen: el mayor alcance | 15–30 % de comisión sobre el precio COMPLETO, más gestión | Donde hay un surtido de conveniencia con margen alto |
| Mixta: plataforma + recogida propia | La plataforma trae al cliente, la recogida lo retiene | El coste de ambas, pero comisión solo sobre una parte | Quien ya ha probado la plataforma y ve los números |
Conviene notar que las tres rutas no son alternativas entre sí, se construyen unas sobre otras. Quien ya prepara pedidos para recoger encuentra que el reparto es solo un paso más; quien empieza con una plataforma está aprendiendo a la vez a gestionar pedidos, a empaquetar y a calcular comisiones, y además delante de desconocidos.
El cálculo de comisiones que hay que hacer primero
Esta es la sección más importante de todas, y se apoya en un malentendido muy extendido. La comisión no sale de tu beneficio, sale del precio de venta completo. Si un producto cuesta mil y la comisión es del 25 %, se van doscientos cincuenta, con independencia de que tu margen en ese producto sea cien o cuatrocientos.
| Tipo de producto | Margen típico | Tras una comisión del 25 % | Qué significa |
|---|---|---|---|
| Básicos, leche, pan | 10–15 % | Una pérdida considerable | Nunca los pongas |
| Tabaco, recargas de móvil | Muy bajo | Una pérdida grande | No deben entrar en absoluto |
| Productos de uso diario, hogar | 20–30 % | Apenas nada o nada | Solo como relleno de cesta |
| Artículos de conveniencia, bebidas, aperitivos | 35–45 % | Queda algo | Este es el surtido de plataforma |
| Casero, bollería, café | 50 %+ | Esto es lo que mejor lo soporta | Este es el verdadero producto de plataforma |
De ahí se deriva la forma correcta de usar una plataforma: no pones toda la tienda, sino un surtido más estrecho y de margen más alto. Los clientes no lo sentirán como un hueco: quien pide en una plataforma no está haciendo la compra semanal, está resolviendo algo rápido.

Recogida en la tienda: por dónde empezar
El cliente llama o escribe, dice lo que quiere, tú lo preparas y él viene a por ello a una hora acordada. Eso es todo. Sin repartidor, sin comisión, sin plataforma, sin contrato. Y resuelve justo el problema por el que la mayoría pide: no quieren pasar veinte minutos en la cola.
- Ten un canal, no cinco. Un número de teléfono o una aplicación de mensajería: si los pedidos llegan por tres sitios, uno se perderá.
- Anótalo al momento, no lo lleves en la cabeza. Un cuaderno en el mostrador: nombre, artículos, cuándo viene. Ese es el sistema; no hace falta nada más.
- Da una hora y cúmplela. «Listo en media hora», y entonces está listo de verdad. La previsibilidad importa aquí tanto como en el horario.
- Ten un sitio fijo para los pedidos preparados. Un estante tras el mostrador, con los nombres. Sin eso, cada cambio de turno se convierte en una búsqueda.
- Si algo no está, DILO antes de que vengan. Un mensaje sobre el artículo que falta es mucho mejor que una decepción en la recogida.
- Pago en la recogida. Pagar por adelantado solo complica las cosas, y a este nivel la confianza ya está ahí.
Esta ruta importa porque es el entrenamiento. Si aquí resulta que preparar pedidos no encaja en las horas punta, tampoco encajará con una plataforma. Si funciona, los siguientes pasos son solo ampliaciones.
Tu propio reparto: a quién le merece la pena
El reparto propio no es ante todo una herramienta comercial, sino de relación. En un pueblo, una ciudad pequeña o un barrio denso, una ronda una o dos veces por semana es para las personas a las que les cuesta llegar a la tienda, y son los clientes más previsibles que existen, los que se quedan durante años.
La clave para que salga rentable es la RONDA, no el pedido individual. Un viaje aparte a un solo cliente es casi siempre pérdida. En un día fijo, a una hora fija, con cinco a diez paradas, funciona: el tiempo y el combustible se reparten entre los pedidos.

- Ten un día fijo y una franja horaria fija. «Martes y viernes por la tarde»: los clientes se organizan en torno a eso, y tú no decides sobre la marcha.
- Ten un importe mínimo de pedido. Sin él, repartir dos cartones de leche cuesta más de lo que trae.
- Dibuja un círculo alrededor de tu tienda y reparte dentro. La excepción más lejana empieza como un caso puntual y se convierte en regla.
- Cuenta el tiempo real. No solo conducir: preparar, cargar y entregar también es tiempo, y es la mayor parte.
- No saques a tu único empleado de la tienda en la hora punta. Si el reparto significa cerrar la caja, lo estás pagando con los clientes de dentro.
- El cargo de reparto puede eliminarse a partir del mínimo. Eso fomenta una cesta mayor, y una cesta mayor es lo que hace rentable la ronda.
La plataforma: qué da y qué se lleva
Una plataforma con comisión da algo que las otras dos no pueden: un cliente que no te conoce. Ese valor es real, y por eso muchas tiendas consiguen una parte importante de sus clientes nuevos en una plataforma. A cambio se lleva tres cosas: la comisión, la relación con el cliente y tu propio ritmo.
Perder la relación es la partida menos evidente. Un cliente que pide en una plataforma no es tu cliente: no sabes quién es, no puedes contactarlo, y si mañana otra tienda aparece más barata en la lista, se irá allí. Por eso conviene meter en cada pedido de plataforma una pequeña tarjeta propia, con el nombre, la dirección y el teléfono de la tienda, para que la próxima vez tenga la oportunidad de pedir directamente.
- Empieza con un surtido estrecho: las líneas de margen alto que lo soportan bien. No hace falta poner toda la tienda.
- Calcula el precio con la comisión incluida. Si el precio de plataforma es el mismo que el de tienda, estás pagando la comisión de tu propio margen.
- Mira cada mes qué se vende en la plataforma. Si solo salen líneas de margen bajo, la plataforma está quitando dinero, no trayéndolo.
- Cuenta con el artículo que falta. Si un producto pedido se ha agotado, eso supone una valoración y un problema en la plataforma: la exactitud del inventario importa aquí mucho más.
- Mete en el paquete una tarjeta con los datos de la tienda. La plataforma trajo al cliente, pero retenerlo es cosa tuya.
- No cuelgues de ello el funcionamiento de la tienda. Una plataforma es un complemento; si la tienda viviera solo de eso, la comisión decidiría su futuro.
Cómo empezar, en seis pasos
- 11. Pregunta a tus clientesDurante dos semanas, en el mostrador: «si te lo preparo y solo pasas a recogerlo, ¿lo usarías?». Las respuestas muestran si hay demanda y en qué forma, más barato que cualquier estudio de mercado.
- 22. Pon en marcha la recogida en tiendaUn número de teléfono, un cuaderno, un estante tras el mostrador. Díselo a los clientes en la puerta, en el mostrador y en tu página social. Este paso no cuesta nada y empieza de inmediato.
- 33. Mide cuánto tiempo llevaAnota durante dos semanas cuántos pedidos llegaron y cuánto tardaron en prepararse. Eso te dice tu tarifa por hora en este servicio, y cuándo caen los picos.
- 44. Si hay demanda, añade la rondaDía fijo, franja fija, importe mínimo, zona definida. Empieza con un solo día. Ampliar la ronda después es fácil; retirarla siempre es difícil.
- 55. Calcula tu umbral de plataformaToma el margen de tus diez productos más vendidos y mira cuáles siguen positivos tras descontar la comisión. Si son menos de cinco, una plataforma no tiene sentido con tu surtido actual.
- 66. Solo entonces únete a una plataformaCon un surtido estrecho, precios calculados con la comisión incluida y una revisión al mes. Escribe de antemano la cifra por debajo de la cual te saldrás: después es mucho más difícil decirlo.
„El reparto no trae clientes nuevos por el hecho de existir. Los trae porque la gente lo sabe, y los retiene porque funciona siempre igual.”
La exactitud del inventario importa aquí mucho más
Hay una diferencia que en la tienda es trivial pero que con pedidos es un problema serio: si el cliente está dentro y algo se ha agotado, lo tiene delante, lo acepta y compra otra cosa. Pero si ha pedido y faltan dos de diez artículos, eso es una decepción, y en una plataforma además una valoración.

Por eso conviene estrechar el surtido pedible a lo que siempre hay en existencias, y avisar de cualquier falta DE INMEDIATO, antes de que el cliente salga o el repartidor se vaya. Un mensaje —«se ha acabado el yogur, te he puesto otro en su lugar, ¿te parece bien?»— evita la mayoría de los problemas.
Lo que nunca hay que hacer
- No pongas básicos de margen bajo en una plataforma. Pierdes dinero en cada unidad, y son justo los que la gente pide en cantidad.
- No empieces el reparto sin un importe mínimo. Mandar a alguien por dos cartones de leche cuesta varias veces lo que trae.
- No prometas una hora que no puedas cumplir en el momento de más trabajo. Una recogida fallada hace más daño del que reparan diez logradas.
- No lo hagas sobre la marcha. Si el reparto solo ocurre cuando tienes tiempo, los clientes no pueden contar con él y no pedirán.
- No saques a tu único dependiente. El reparto nunca debe costar más que una caja cerrada.
- No ocultes una diferencia entre el precio de plataforma y el de tienda. Si difieren, dilo: el cliente lo notará de todos modos.
- No empieces por la plataforma. Es la ruta más cara y la forma menos reversible de aprender.
Resumen
- Hay tres rutas, y hay que empezar por la más barata: pedidos por teléfono, recogidos en la tienda.
- La comisión se cobra sobre el precio completo: si el margen es menor, cada unidad es pérdida.
- Pon en una plataforma solo el surtido de conveniencia con margen alto, no toda la tienda.
- Tu propio reparto sale a cuenta como ronda: día fijo, franja fija, importe mínimo.
- El coste real es el tiempo de preparar los pedidos, no el combustible.
- La exactitud del inventario importa mucho más con pedidos que en la tienda: avisa de cualquier falta al momento.
Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena que una tienda pequeña se una a una plataforma de pedidos?
Merece la pena si tienes un surtido que deja margen tras la comisión: normalmente artículos de conveniencia, bebidas, aperitivos, bollería casera y café. No merece la pena con básicos, tabaco o recargas de móvil, porque ahí el margen es menor que la comisión. Prueba siempre antes la recogida en tienda y tu propia ronda: son gratis y dan a tus clientes actuales la misma comodidad.
¿Qué comisión debo esperar?
En el mercado suele estar entre el 15 y el 30 por ciento, según si la plataforma pone el repartidor o lo pones tú. La cifra exacta importa menos que sobre qué se cobra: sobre el precio de venta completo. Así que para decidir siempre hay que poner al lado los márgenes de tus propios productos, en vez de mirar la comisión por sí sola.
¿Puedo subir mis precios en la plataforma?
La mayoría de las plataformas lo permiten y muchas tiendas lo hacen. Conviene tener en cuenta dos cosas: no ocultes la diferencia, porque los clientes comparan; y no la subas tanto que te quedes fuera de la comparación en el listado. La solución más común es una diferencia moderada que cubra parte de la comisión, no toda.
¿Cuánto se tarda en preparar un pedido?
Un pedido de diez artículos lleva normalmente de diez a quince minutos si conoces la tienda, y más si a la vez atiendes clientes. Ese es el coste real, mucho mayor que el combustible. Conviene medirlo durante dos semanas: eso muestra tu tarifa real por hora en este servicio y si encaja en las horas punta.
¿Necesito un importe mínimo de pedido?
Sí, y es una de las reglas más importantes. Sin él, repartir pedidos pequeños pierde dinero con seguridad, y son justo los que serán más frecuentes. Fija el mínimo de modo que el tiempo de preparar y repartir quepa dentro del margen generado por esa cesta, y dilo con claridad antes de que nadie pida.
¿Qué hago si un producto pedido se ha agotado?
Dilo al momento, antes de que el cliente salga o llegue el repartidor, y ofrece una alternativa. Esa es la diferencia entre una situación resuelta y una decepción. En una plataforma importa especialmente, porque un artículo que falta aparece en las valoraciones y en la clasificación. A la larga, la respuesta es estrechar el surtido pedible a lo que siempre hay en existencias.
¿Debería contratar mi propio repartidor?
Solo si el volumen de pedidos llena su tiempo de forma constante. Hasta entonces, una ronda concentrada en un día fijo y hecha por el equipo existente es mejor solución, o una persona local de confianza a la que llamas de vez en cuando. Un repartidor fijo es un coste fijo que corre también el día en que llegaron dos pedidos.
¿Cómo sé si ha merecido la pena?
Mira tres números al cabo de un mes: cuántos pedidos llegaron, cuál fue la cesta media y cuánto tiempo se fue en total. Multiplica el margen por el número de cestas, descuenta la comisión y el tiempo: ese es el resultado real. Y mira también si los clientes de plataforma entraron en la tienda: eso es difícil de medir, pero a menudo es la mayor ganancia.
¿Necesito una tienda en línea propia?
Normalmente no para una tienda pequeña. Mantener una tienda en línea propia —existencias, precios, fotos— es más trabajo del que trae de una zona de unos pocos cientos de personas. Un número de teléfono y una aplicación de mensajería dan la misma comodidad con mucho menos esfuerzo. La tienda en línea entra en juego cuando el volumen de pedidos ya no se puede llevar a mano.
¿Cómo se enterará la gente de que puede pedirme?
Igual que se entera de tu horario: en la puerta, expuesto en el mostrador, en tu ficha del mapa y en tu página social. El error más común es que el servicio arranca pero solo lo saben quienes casualmente preguntan. Conviene decírselo una vez a cada cliente en el mostrador: en el primer mes eso trae la mayoría de los pedidos.
¿Qué debería hacer con una mala valoración en la plataforma?
Lo mismo que con una queja pública: responder breve y objetivamente, decir qué pasó y qué estás haciendo de otra manera. No discutas. Si el problema se repite —normalmente un artículo que falta o un retraso—, entonces no es la respuesta lo que hay que mejorar, sino el surtido, que hay que estrechar, o los tiempos.
¿Cuándo debería decir que esto no es para mí?
Si al cabo de un mes la mayoría de los pedidos son de productos de margen bajo, si prepararlos cae sistemáticamente en las horas de más trabajo y perjudica a los clientes de la tienda, o si el reparto se lleva a tu única persona justo cuando más falta hace. Esto también conviene escribirlo de antemano: qué situación te haría parar. Después siempre es más difícil decirlo.
¿Queda margen después de la comisión? El informe te lo enseña.
En Boltom App ves la facturación y el beneficio producto a producto. Eso es lo que te dice qué líneas pueden soportar la comisión de una plataforma y cuáles estarías regalando con pérdida.
- Facturación Y beneficio por producto, no solo lo que se vende mucho.
- Los productos más vendidos cada día: con esto se construye el surtido repartible.
- Si se cae la conexión, el registro sigue funcionando; se sincroniza solo cuando vuelves a tener red.
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