Si pasaras un día entero mirando desde detrás del mostrador lo que cada persona pone delante de ti, se iría dibujando la historia de todo un barrio. A las seis de la mañana, alguien que va al trabajo compra dos panecillos y un batido de cacao. A las nueve, la señora mayor de al lado se lleva media barra y un litro de leche. A mediodía salen un bocadillo y un refresco; a las cuatro y media, una madre compra leche, yogures y una chocolatina para su hijo, y a las siete de la tarde entra alguien que se ha dado cuenta en mitad de la receta de que no queda cebolla en casa.
Estas cestas parecen diminutas, pero juntas forman la facturación de la tienda y dicen mucho de quién vive en la zona, cómo vive y qué necesita. Si entiendes qué te compran y cuándo, sabes mejor qué poner en la estantería, cuándo debe haber dos personas en el mostrador y qué no se puede acabar nunca.
En este artículo recorremos el día de una tienda pequeña, vemos con qué misiones entran los clientes, qué muestra un sencillo ejemplo con números y cómo mirar lo mismo en tu propia tienda. Una aclaración importante antes de empezar: las cifras de este artículo son las de una tienda de ejemplo, no resultados de una encuesta. Están para enseñarte la lógica; las cifras de tu tienda salen de tus propias ventas.
Cesta pequeña, muchos clientes: ¿qué hace distinta a una tienda pequeña?
Al supermercado grande se suele ir con un plan: una o dos veces por semana, con lista, a menudo en coche y con un carro grande. En la tienda pequeña se entra de paso, muchas veces a pie, y solo a por lo que hace falta en ese momento. Por eso la compra en la tienda pequeña es corta, la cesta es pequeña y la primera pregunta del cliente no es cuánto cuesta, sino si lo tienes.
- Cercanía. La mayoría de los clientes de una tienda pequeña viven o trabajan cerca. No comparan precios: ahorran tiempo.
- Rapidez. Quien entra a por una sola cosa no quiere hacer cola. En la tienda pequeña la longitud de la cola importa más que en el supermercado, porque nadie espera cinco minutos por un litro de leche.
- Fiabilidad. El cliente viene porque sabe que lo que busca va a estar. Si dos veces seguidas no hay pan, la tercera se va a otra parte.
- El trato personal. En la tienda pequeña el cliente suele ser una cara conocida. Se le saluda, se sabe lo que suele comprar y a veces hasta se le guarda algo.
De aquí sale una de las reglas más importantes de la tienda pequeña: un buen surtido no es el que lo tiene todo, sino aquel en el que siempre está lo que hace falta para la misión del cliente. Cómo montar ese surtido al empezar lo explicamos en el artículo Qué vender en una tienda pequeña: cómo montar tu surtido inicial.
Las cinco misiones: ¿a qué entra el cliente?
En el comercio se habla a menudo de la «misión» de la compra: el propósito con el que el cliente cruza la puerta. En la tienda pequeña hay cinco misiones que vuelven una y otra vez. Su peso cambia de una tienda a otra, pero las reconocerás casi en todas partes.
| Misión | Cesta típica | Cuándo es típica | Qué espera el cliente |
|---|---|---|---|
| Desayuno | Pan, bollería, leche, café, batido de cacao | Desde la apertura hasta las 9 | Rapidez: pan recién hecho y sin colas |
| Reposición del día | Bocadillo, refresco, agua mineral, fruta, uno o dos básicos | Media mañana y primera hora de la tarde | Comodidad: una bebida fría, una comida para llevar |
| Cena | Embutido o carne, verdura, pasta, nata, pan, una bebida, algo dulce | Al salir del trabajo, entre las 4 y las 7 de la tarde | Que esté todo: que se pueda montar una cena entera |
| «Se me ha olvidado» | Un solo artículo: cebolla, huevos, azúcar, mantequilla, nata | A cualquier hora, sobre todo mientras se cocina | Fiabilidad: que esté lo que busca |
| Producto de urgencia | Pilas, cerillas, papel higiénico, bombilla, pañales, celo | Sin previsión | Que lo tengas, sin más; el precio va después |
La columna más importante de la tabla es la última. Cada misión trae una expectativa distinta: el cliente de la mañana quiere rapidez; el de la tarde, que esté todo, y el que busca un producto de urgencia, que simplemente lo tengas. Si sabes qué misión es la más fuerte en cada hora, sabes también en qué fijarte en esa hora.
Un día desde detrás del mostrador
Recorramos un día laborable normal tal como se ve desde detrás del mostrador. El orden se parece en muchas tiendas, pero las horas y las proporciones dependen de la zona.
Por la mañana: pan, leche, café… y prisa
En muchas tiendas pequeñas la mañana es el momento de más movimiento del día. Entra mucha gente a por pocas cosas, y todos tienen prisa: al trabajo, al colegio, al autobús. La cesta es pequeña —dos panecillos, una leche, un café, un batido para el niño—, pero el número de clientes es alto, y es aquí donde se decide si alguien coge la costumbre de venir a la tienda.
Hay dos cosas que el cliente de la mañana perdona mal: que falte el pan recién hecho y que la cola vaya lenta. Si a las seis y media los panecillos todavía no están en la cesta, o tiene que esperar cinco minutos por un café, al día siguiente puede que compre en otro sitio. Por eso, por la mañana lo más importante es que el pan llegue a tiempo, que se atienda rápido y que lo que hay junto al mostrador pegue con el desayuno: bollería, batidos de cacao, fruta, una tableta de chocolate.

Durante el día: la comida, los jubilados y el «solo una cosa»
Entre las nueve y las tres de la tarde el movimiento afloja y cambia el tipo de cliente. A media mañana, en muchos sitios, llegan las personas mayores: a por pocas cosas, pero con regularidad, y les gusta charlar. A mediodía pasan los que trabajan cerca a por un bocadillo, un refresco o un agua mineral. Entre medias llegan los clientes del «solo una cosa», a los que se les acaba de terminar algo en casa.
El cliente del día tiene menos prisa y mira más. Tiene tiempo para fijarse en un producto nuevo, una degustación o una estantería de temporada. Si por la mañana el objetivo es la rapidez, durante el día la tienda puede enseñar lo que tiene. Es también cuando los artículos pequeños junto al mostrador tienen más opciones: qué poner ahí lo explicamos en el artículo Productos junto a la caja: qué poner al lado del mostrador para que la compra por impulso compense de verdad.

Por la tarde: la cena, el «se me ha olvidado» y el desayuno de mañana
Después del trabajo la tienda se vuelve a llenar, pero de otra manera que por la mañana. Viene menos gente, pero se lleva más: algo para la cena, el desayuno de mañana, algo para los niños y un pequeño capricho para uno mismo. La cesta de la tarde suele ser la más grande del día laborable, y es también cuando llegan la mayoría de las compras del «se me ha olvidado»: la cebolla, la nata, los huevos que resulta que se han acabado en mitad de la receta.
El cliente de la tarde espera poder montar una cena entera en la tienda. Si falta uno de los ingredientes, puede que no pierdas solo ese artículo, sino toda la cesta, porque el cliente prefiere comprarlo todo en un mismo sitio. Por eso por la tarde lo que importa no son los panecillos, sino que lo básico de la cena —embutido, verdura, pasta, nata, pan— aguante hasta el cierre. Hasta qué hora merece la pena abrir y cuánto deja la última hora lo explicamos en el artículo ¿Hasta qué hora debe abrir tu tienda? La hora marginal, los domingos y abrir temprano.

Fines de semana, tiempo, noches de partido: cuándo cambia la cesta
El ritmo de los días laborables no vale para todos los días. Muchos tenderos ven que la cesta cambia con el calendario y con el tiempo, y estos cambios son lo bastante regulares como para prepararse de antemano.
- Fines de semana. La mañana empieza más tarde, pero la cesta del desayuno es más grande: pan recién hecho para toda la familia, embutido, huevos, fruta. Por la tarde, las visitas y las excursiones mueven la compra: refrescos, aperitivos, pasteles, platos desechables.
- Calor. Se venden agua, refrescos, helados y fruta, y la gente busca bebidas frías mucho más que las del estante. Si el frigorífico se vacía antes del fin de semana, se pierde un buen bocado de las mejores ventas de la semana.
- Frío y lluvia. Viene menos gente, pero la que viene a menudo se lleva más, porque no quiere volver a salir. Pasan a primer plano las bebidas calientes, los ingredientes para sopa y las comidas rápidas de preparar.
- Noches de partido y vísperas de fiesta. Un gran acontecimiento deportivo o la tarde antes de un festivo hacen vender bebidas, patatas fritas y aperitivos, a menudo en poco tiempo y con colas.
- Principio y final de mes. En muchos sitios la cesta es más grande a principios de mes y más pequeña a final, y más gente busca formatos más baratos. Esto cambia mucho de una zona a otra, así que compruébalo también con tus propias cifras.
No hace falta convertirlo en una ciencia. Basta con apuntar en un cuaderno o en el calendario qué se agotó un fin de semana de calor o una noche de partido, y pedirlo la próxima vez. Cómo encontrar el equilibrio entre quedarse sin producto y tener de más lo explicamos en el artículo ¿Roturas de stock o exceso? Cómo encontrar el equilibrio en una tienda pequeña.
Productos de urgencia: se compran poco, pero hacen mucha falta
Hay un grupo de productos que, a juzgar por la lista de ventas, dirías que sobran: salen una o dos veces por semana, dejan poco beneficio y ocupan sitio. Son los productos de urgencia. Nadie planea comprar pilas hasta que se muere el mando, y nadie piensa en las cerillas hasta que se va la luz.
- Urgencias de la casa: pilas, bombillas, cerillas, velas, celo, papel higiénico, pañuelos de papel.
- Urgencias con niños: pañales, toallitas, potitos, un juguete pequeño o un libro para colorear para una tarde larga.
- Urgencias de cocina: sal, azúcar, harina, aceite, levadura química, levadura fresca: lo que resulta que se ha acabado en mitad de la receta o del horneado.
- Urgencias con invitados: una botella de vino, una caja de bombones, un paquete de café, cuando alguien se presenta sin avisar.
El valor de un producto de urgencia no está en su propia facturación, sino en lo que el cliente piensa de la tienda. Quien encontró pilas en tu tienda a las nueve de la noche volverá la próxima vez, y no solo a por pilas. Basta con una pequeña estantería o una caja cerca del mostrador con unas pocas unidades de cada cosa, pero tienen que estar y no se pueden acabar.
„Una tienda pequeña no es buena porque lo tenga todo, sino porque está lo que el cliente ha venido a buscar.”
¿Qué revela la cesta? Un día en cifras
Veamos un día laborable normal en una tienda de ejemplo, en unidades neutras. Las cifras son inventadas, pero las hemos elegido para que la lógica funcione igual que en una tienda real. Ese día la tienda tiene 240 compras, la facturación diaria es de 1.440 unidades, así que el tique medio es 1.440 / 240 = 6 unidades. Hemos agrupado las compras según su misión.
| Misión | Compras | Tique medio | Facturación | Cuota de compras | Cuota de facturación |
|---|---|---|---|---|---|
| Desayuno | 90 | 4 unidades | 360 unidades | 37,5 % | 25 % |
| Reposición del día | 60 | 7 unidades | 420 unidades | 25 % | 29 % |
| Cena | 50 | 9 unidades | 450 unidades | 21 % | 31 % |
| «Se me ha olvidado» | 30 | 3 unidades | 90 unidades | 12,5 % | 6 % |
| Producto de urgencia y otros | 10 | 12 unidades | 120 unidades | 4 % | 8 % |
| Total | 240 | 6 unidades | 1.440 unidades | 100 % | 100 % |
La tabla muestra dos cosas difíciles de ver desde detrás del mostrador. La primera: la mañana es lo que más movimiento tiene, pero no lo que más dinero deja. El 37,5 % de los clientes viene por la mañana, pero solo aporta una cuarta parte de la facturación. La compra de la cena por la tarde aporta el 31 % de la facturación con apenas el 21 % de los clientes. Si solo te fijas en cuándo está llena la tienda, es fácil poner la atención en la hora equivocada.
La segunda: el valor del cliente de la mañana no está en su cesta, sino en que viene todos los días. Y como son tantos, el cambio más pequeño cuenta mucho. Si solo uno de cada seis de los 90 clientes de la mañana, es decir, 15 personas, se lleva con el café un bollo de 1,50 unidades, son 15 × 1,50 = 22,50 unidades al día, y con 30 días de apertura, 22,50 × 30 = 675 unidades de facturación extra al mes. Con un margen del 30 % eso son 675 × 0,30 = 202,50 unidades de beneficio, gracias a una sola bandeja bien colocada.
Cómo mirar la cesta de tu propia tienda
La buena noticia es que para esto no necesitas un estudio de mercado. Lo que necesitas ya está en las ventas que registras en el mostrador, más un cuaderno debajo del mostrador. Con una semana normal basta para que se vaya dibujando la imagen.
- 11. Elige una semana normalNo mires una semana de fiestas ni las vacaciones de verano, sino una semana corriente en la que no pasó nada fuera de lo normal. Si tienes los datos, compárala también con otra semana normal para ver si la imagen se mantiene.
- 22. Mira los más vendidos por cantidadHaz una lista de los 20 productos que más se venden por cantidad y, al lado, los 20 con más facturación. Las dos listas rara vez coinciden: la primera la encabezan los básicos de cada día; la segunda, los productos más caros. Las dos importan, pero por motivos distintos.
- 33. Desglósalo por horasMira la facturación por horas y, si puedes verlo, también el número de compras. Donde hay muchas compras y poca facturación, tienes cestas rápidas, de tipo desayuno; donde hay pocas compras pero mucha facturación, cestas grandes, de tipo cena.
- 44. Míralo por categoríasEl peso de la panadería, los lácteos, las bebidas, la droguería y los aperitivos te dice qué misión es fuerte en tu tienda. Si además ves el beneficio por categoría, sabes qué misión deja el dinero y cuál solo la facturación.
- 55. Apunta lo que te piden y no tienesDurante una semana, ten un cuaderno debajo del mostrador y apunta cada producto que alguien te pidió y no tenías. Es el único dato que no aparece en tus ventas, y es justo el que te dice qué estás perdiendo.
- 66. Cambia una cosa y vuelve a mirarElige uno o dos cambios: un producto de urgencia que faltaba, bollería para la mañana junto al mostrador, un pedido mayor de un ingrediente de la cena. Un mes después, compara los dos periodos y mira qué ha cambiado.

Qué hacer con lo que ves
Los datos, por sí solos, no venden nada. Valen algo cuando se convierten en pequeñas decisiones: qué poner delante, de qué pedir más y quién debe estar en el mostrador en cada hora.
| Si ves esto… | …merece la pena probar esto |
|---|---|
| Muchos clientes por la mañana, pero cestas pequeñas | Bollería, batidos de cacao y fruta junto al mostrador, y atender rápido para que la cola no espante a los clientes |
| Cestas grandes por la tarde, pero uno o dos ingredientes se acaban antes del cierre | Asegúrate de que haya bastante de lo básico de la cena —nata, cebollas, huevos, embutido— también para la tarde, o guarda algo de reserva en el almacén |
| Mucha gente pide algo que no tienes | Si un producto aparece varias veces en el cuaderno en una semana, pruébalo en poca cantidad |
| Los mismos productos llevan meses encabezando la lista por cantidad | Son la columna vertebral de la tienda: tienen que estar siempre, bien visibles, y no acabarse nunca |
| Un producto apenas se vende, pero de vez en cuando lo piden | Si es un producto de urgencia, ten unas pocas unidades; si no, piensa si se merece el sitio que ocupa |
| La cesta del fin de semana es distinta de la de los días laborables | Otro pedido para el fin de semana, otros productos junto a la entrada y más bebidas frías |
La mayor trampa es que los datos solo muestran lo que ya se vende. Lo que no está en la estantería no aparece en tus ventas; por eso hace falta el cuaderno, y por eso merece la pena probar de vez en cuando un producto nuevo en poca cantidad. Qué debe ir junto a la entrada y qué al fondo lo explicamos en el artículo ¿Dónde debe ir cada cosa? Una disposición de tienda que de verdad vende más.
Cinco mitos sobre la cesta de la tienda pequeña
- «En la tienda pequeña solo importa el precio.» El cliente de la tienda pequeña casi nunca compara precios: ahorra tiempo. El precio importa, claro, pero según la experiencia de muchos tenderos, que falte el pan o que haya una cola larga hace perder un cliente más a menudo que una pequeña diferencia de precio.
- «Lo que más se vende es lo que deja el dinero.» Cantidad y beneficio son dos listas distintas. Los panecillos se venden cada día, pero cada uno deja poco beneficio; un vino mejor sale menos, pero una sola botella puede dejar más que toda una bandeja de panecillos.
- «Un buen cliente es el que compra mucho de una vez.» El vecino que pasa cada mañana a por dos panecillos y una leche puede dejar en la tienda a lo largo de un año más que quien viene de vez en cuando con una cesta grande. Además, te recomienda, te pregunta y vuelve.
- «Un producto que se vende poco sobra.» Un producto de urgencia se vende poco, pero cuando hace falta, hace mucha falta. Si una vez no tienes pilas cuando las necesitan, el cliente se acuerda.
- «Yo ya sé lo que me compran.» Puede ser. Pero desde detrás del mostrador siempre se ven más las horas de más movimiento, mientras que las cestas grandes de las horas tranquilas y los productos que te pidieron y no tenías se pierden. Los datos de una semana a menudo dan una sorpresa.
Resumen
- El cliente de la tienda pequeña casi nunca viene a hacer la gran compra, sino con una misión concreta: el desayuno, la reposición del día, la cena, el «se me ha olvidado» o un producto de urgencia.
- Por la mañana hay muchos clientes y cestas pequeñas; por la tarde, menos clientes y cestas más grandes. Cada misión trae su expectativa: rapidez, comodidad, que esté todo o fiabilidad.
- Los fines de semana, con calor o con frío, en las noches de partido y en las vísperas de fiesta la cesta cambia: conviene apuntarlo y pedirlo la próxima vez.
- Los productos de urgencia se venden poco, pero si se acaban se pierden clientes: ten siempre unas pocas unidades de cada uno.
- En el ejemplo, 240 compras dejan 1.440 unidades de facturación con un tique medio de 6 unidades; la mañana reúne el 37,5 % de las compras y la tarde, el 31 % de la facturación.
- Un pequeño cambio cuenta: si uno de cada seis clientes de la mañana se lleva un bollo de 1,50 unidades, son 675 unidades de facturación al mes y, con un margen del 30 %, 202,50 unidades de beneficio.
- Tu propia cesta la conoces por tus propias ventas: por cantidad, hora y categoría, más un cuaderno de lo que te pidieron y no tenías.
Preguntas frecuentes
¿Qué es lo que más se compra en una tienda pequeña?
En la mayoría de las tiendas pequeñas, lo que más se vende en cantidad son los básicos de cada día: pan, bollería, leche, huevos, agua mineral y refrescos. Se compran a diario o cada dos días, así que casi siempre están arriba en la lista por cantidad. El orden exacto cambia de una tienda a otra y de una zona a otra, y solo lo sabrás por tus propias ventas. Además de la cantidad, conviene mirar también las listas por facturación y por beneficio, porque las tres rara vez coinciden.
¿Qué es una misión de compra?
La misión es el propósito con el que el cliente entra en la tienda: comprar el desayuno, la comida, algo para la cena, algo que se le olvidó o algo que necesita con urgencia. En el comercio se suele pensar así en la compra, porque cada misión trae una cesta y una expectativa distintas. En la tienda pequeña, las cinco misiones más habituales son el desayuno, la reposición del día, la cena, el «se me ha olvidado» y el producto de urgencia. Si sabes cuál es fuerte en cada hora, puedes ajustar a ella tu surtido y tu atención.
¿De cuánto es el tique medio en una tienda pequeña?
No se puede decir en general, porque cambia mucho según la tienda, la zona y la hora. Calcularlo, eso sí, es sencillo: divides la facturación entre el número de compras. En el ejemplo del artículo, un día laborable 240 compras dejan 1.440 unidades de facturación, así que el tique medio es de 6 unidades, pero por la mañana solo de 4 unidades y por la tarde de 9. Por eso el desglose por horas dice más que una sola media diaria.
¿Por qué la cesta de la mañana es más pequeña que la de la tarde?
Porque por la mañana el cliente tiene prisa y solo compra lo que necesita para esa mañana: pan, leche, café, un bollo. Por la tarde, en cambio, monta una cena entera, a menudo también con el desayuno del día siguiente, así que se lleva más productos. En el ejemplo del artículo, la cesta de la mañana es de 4 unidades y la de la tarde, de 9. De ahí se deduce también que por la mañana lo que más importa es la rapidez, y por la tarde, un surtido completo.
¿Qué momento del día deja más facturación?
Depende de la tienda, y no siempre es el momento del día que parece de más movimiento. En el ejemplo del artículo, la mañana reúne el 37,5 % de las compras, pero solo el 25 % de la facturación, mientras que la compra de la cena por la tarde aporta el 31 % de la facturación con el 21 % de las compras. Cómo es en tu tienda lo verás en la facturación por horas. Conviene no mirar un solo día, sino toda una semana normal.
¿Qué son los productos de urgencia y por qué debería tenerlos?
Los productos de urgencia son cosas que se compran poco, pero que cuando hacen falta, hacen mucha falta: pilas, cerillas, velas, bombillas, papel higiénico, pañales, sal o levadura. Están al final de la lista de ventas, así que es fácil prescindir de ellos. Pero el cliente se acuerda de dónde encontró pilas a las nueve de la noche, y la próxima vez vuelve allí, y no solo a por pilas. Basta con unas pocas unidades de cada uno en una pequeña estantería o cerca del mostrador, pero tienen que estar siempre.
¿Cómo sé qué me compran los clientes?
La mejor fuente son tus propias ventas: mira los más vendidos de una semana normal por cantidad y por facturación, la facturación por horas y el peso de cada categoría. Para eso tienes que registrar las ventas producto a producto, no solo el total. Además, ten durante una semana un cuaderno debajo del mostrador y apunta lo que te pidieron y no tenías. Las dos cosas juntas muestran con qué misiones vienen tus clientes.
¿Por qué no basta con mirar solo los más vendidos?
Porque la lista de los más vendidos solo muestra lo que ya está en la estantería y se vende. Lo que falta no aparece en tus ventas, aunque te lo pidan varias veces por semana. Además, la cantidad no dice nada del beneficio: un producto que se vende mucho a menudo deja poco beneficio. Por eso conviene mirar juntas las listas por cantidad, facturación y beneficio, y apuntar aparte los productos que faltan.
¿Cómo subo el tique medio sin resultar pesado?
Lo mejor es poner en el camino del cliente un producto que encaje con su misión: un bollo junto al café por la mañana; un postre o una botella de vino cerca de lo básico de la cena por la tarde. No hace falta convencer a nadie de nada; basta con que el producto esté en el sitio adecuado. En el ejemplo del artículo, si uno de cada seis clientes de la mañana se lleva un bollo de 1,50 unidades, son 675 unidades de facturación extra al mes. De los productos junto al mostrador hablamos en detalle en el artículo Productos junto a la caja.
¿Cambia la cesta los fines de semana y con el tiempo?
Sí, según la experiencia de muchos tenderos, con bastante regularidad. Los fines de semana la mañana empieza más tarde, pero la cesta del desayuno familiar es más grande, y por la tarde las visitas y las excursiones mueven la compra. Con calor se venden mejor las bebidas frías, el agua y los helados; con frío y lluvia, las bebidas calientes y los ingredientes para sopa. Conviene apuntar qué se agotó en días así y pedirlo la próxima vez.
¿Cada cuánto debería mirar qué me compran?
Basta con una revisión a fondo dos o tres veces al año, por ejemplo antes de la temporada de verano y de la de invierno. Además, conviene echar un vistazo cada mes a los más vendidos y a la facturación por horas, para darte cuenta si algo cambia. Un mes después de cada cambio, compara los dos periodos. Y el cuaderno de productos que faltan merece la pena tenerlo debajo del mostrador todo el año.
¿Qué hago si los clientes me piden a menudo algo que no tengo?
Primero, apúntalo cada vez, para ver si de verdad es frecuente o solo lo pidieron uno o dos clientes. Si un producto aparece varias veces en el cuaderno en una semana, pruébalo en poca cantidad y observa si se vende. Si se vende, se puede quedar; si no, déjalo sin problema y apunta por qué. Y sé sincero con el cliente: dile que lo vas a mirar y avísale cuando llegue; esa atención a menudo vale más que el propio producto.
Di el nombre del producto y ya está en la caja.
Boltom App se encarga del trabajo detrás del mostrador. Encuentras un producto mirando su foto o diciendo su nombre en voz alta: sin códigos ni papelitos. Lo que sale del estante o acaba en la basura se registra ahí mismo, no en un cuaderno. Funciona junto a tu caja actual, no en su lugar.
- Código rápido con foto: o di el nombre del producto y la caja lo encuentra.
- Consumo propio en tres toques, a nombre de quien lo registra.
- Merma diaria con su motivo: caducado, roto, invendible — sumado en dinero.
Sin tarjeta · 2 minutos




