A la mayoría, las palabras «plan de negocio» le traen a la mente un documento grueso escrito para los bancos, lleno de análisis de mercado y frases grandilocuentes. Si vas a abrir una tienda de barrio, una panadería pequeña o un ultramarinos, no necesitas eso. Lo que sí necesitas, antes de firmar el contrato de alquiler, es una respuesta por escrito y respaldada por cifras a una sola pregunta: ¿esta tienda va a dar para vivir en este sitio?
La buena noticia es que el plan de negocio de una tienda es más sencillo que la mayoría. Las ventas se pueden construir a partir de un puñado de cifras que en gran parte puedes observar tú mismo: cuánta gente pasa por delante de la puerta, cuántos entran, cuánto compran. La mayoría de los costes se conocen antes de abrir. Lo difícil es la honestidad: trabajar el escenario prudente además del esperado y escribir también las líneas que no son agradables.
Este artículo es la tercera parte de nuestra serie sobre abrir una tienda. Los costes se tratan en ¿Cuánto cuesta abrir una tienda pequeña?, los trámites en ¿Qué licencias y permisos necesitas para abrir una tienda?; aquí vemos cómo encaja todo en un plan. Tienes una estructura de plantilla, un ejemplo resuelto en unidades neutras y un calendario de una semana para escribirlo.
¿Para quién escribes el plan?
La misma tienda, las mismas cifras, pero el énfasis del plan depende de quién lo lea. Conviene escribir una versión honesta para ti y sacar de ella lo que le interese al otro lector. Si escribes tres planes distintos para tres lectores, tarde o temprano tampoco sabrás cuál es el de verdad.
- Para ti: es la versión más importante. Aquí entran también las cifras incómodas —el escenario prudente, tu propio sueldo, las mermas—, porque en esto basas la decisión de seguir adelante.
- Para un banco o prestamista: quieren saber si puedes devolver el dinero aunque las cosas vayan peor. Lo que importa es la reserva, el punto de equilibrio y las cuotas, no el entusiasmo.
- Para una subvención o un programa de ayudas: la estructura y el formato suelen estar fijados. Rellena el contenido a partir de tu mismo plan, y asegúrate de que las cifras no difieran de lo que has escrito en otros sitios.
- Para un arrendador: muchos arrendadores quieren ver qué vas a hacer en el local y si podrás pagar el alquiler. Les basta un breve resumen de la tienda, el surtido y el horario.
- Para un socio o un familiar que pone dinero: debe ver también los riesgos y el plan alternativo, no solo el escenario bueno.
Los capítulos del plan: estructura de plantilla
La estructura siguiente basta para el plan de negocio de una tienda pequeña, una panadería o un ultramarinos, y también es un buen punto de partida para el esqueleto de un plan para el banco o para una subvención. No todos los capítulos tienen que ser largos: la mayoría ocupa una o dos páginas. La tercera columna es la más importante: son los puntos donde fallan la mayoría de los planes.
| Capítulo | Qué incluir | Error típico |
|---|---|---|
| 1. Resumen | Una página: qué es la tienda, dónde estará, para quién es, cuánto dinero necesita y cuándo alcanza el punto de equilibrio | Se escribe primero y se convierte en texto publicitario: escríbelo al final, a partir de las cifras terminadas |
| 2. La tienda y el dueño | Surtido, horario, la experiencia del tendero, quién está detrás del mostrador | Solo habla de entusiasmo, no de experiencia ni de horas de trabajo |
| 3. Ubicación y clientes | Transeúntes contados, los vecinos y los centros de trabajo cercanos, los competidores y su horario | «Una calle concurrida», sin ninguna cifra |
| 4. Surtido y precios | Categorías, su peso previsto en las ventas y su margen típico | Un único margen medio para todo, aunque la leche y los dulces dejan importes muy distintos |
| 5. Plan de ventas | Clientes × tique medio × días de apertura, en tres escenarios, incluidos los meses de arranque | De arriba abajo («el 2 % del gasto local») y solo con un escenario |
| 6. Plan de costes | Costes fijos mensuales partida por partida, los variables como porcentaje de las ventas: mermas, comisiones de tarjeta, consumo propio | Faltan las mermas, el consumo propio y el sueldo del dueño |
| 7. Punto de equilibrio | Las ventas mensuales y el número de clientes al día con los que la tienda queda a cero | Se omite, o solo aparece como media anual que esconde el mes difícil |
| 8. Capital inicial y financiación | Acondicionamiento, stock inicial, fianza, reserva de liquidez, y de dónde sale todo ello | Se omite la reserva, o cubre un solo mes |
| 9. Riesgos y plan alternativo | Qué pasa si las ventas se quedan en el nivel prudente, si abre un competidor, si se estropea la nevera | «Sin riesgos significativos»: nadie se lo cree, tú tampoco |
| 10. Seguimiento mensual | Qué cifras revisas cada mes y qué haces si se desvían | Falta, y el plan acaba en un cajón después de la apertura |
Ubicación y clientes: cuenta, no adivines
El plan de ventas se apoya en cuánta gente entra cada día. Eso no te lo puedes inventar, pero sí observarlo. Siéntate enfrente del local que tienes en mente —en un banco, en la ventana de una cafetería— y cuenta cuántas personas pasan por delante de la puerta. No todo el día, sino a varias horas y varios días: un martes por la mañana y un viernes por la tarde dan una imagen muy distinta.
- Cuenta al menos tres días, cada uno en tres franjas: el trayecto al trabajo por la mañana, el mediodía y la vuelta a casa por la tarde-noche. Basta media hora por franja; luego extrapola.
- Fíjate hacia dónde va la gente: ¿por tu acera o por la de enfrente? ¿Van con prisa o paseando? Una multitud que va hacia la parada del autobús rara vez se para a comprar.
- Visita a los competidores que están a distancia a pie para tus clientes: qué venden, hasta qué hora abren, cuánta gente hace cola en el mostrador a las seis de la tarde.
- Mira qué hay alrededor: pisos, casas unifamiliares, oficinas, un colegio, un centro de salud. Eso te dice cuándo te comprará la gente y qué.
- Si vas a entrar en un local donde ha cerrado una tienda, pregunta a los vecinos por qué cerró. La respuesta a menudo vale más que cualquier cálculo.

Las ventas de abajo arriba: un ejemplo resuelto
El plan de ventas es una única fórmula: clientes al día × tique medio × días de apertura del mes. El número de clientes lo estimas observando la ubicación, y el tique medio a partir de tu surtido y de la experiencia de tiendas parecidas. Donde tus datos son escasos, los tres escenarios te mantienen honesto: no afirmas una cifra, sino un rango.
El ejemplo siguiente es una pequeña tienda de alimentación en un barrio residencial, abierta 26 días al mes. Los importes están en unidades neutras y todas las cifras son netas, sin impuestos sobre las ventas: en tu moneda los órdenes de magnitud serán distintos, pero la lógica es la misma. Según su surtido, el margen combinado de la tienda es del 28 %; las mermas se llevan unos 2 puntos porcentuales y las comisiones de tarjeta aproximadamente 1, así que en el ejemplo a la tienda le queda realmente un 25 %.
- El margen combinado es la media ponderada de las categorías: si la mitad de las ventas son alimentos básicos con un margen bajo, una cuarta parte panadería y productos frescos y otra cuarta parte bebidas, dulces y droguería con un margen más alto, la media sale de esos pesos, no de la mejor categoría.
- Los básicos de margen bajo atraen a los clientes; las categorías de margen más alto aportan el beneficio. Necesitas las dos cosas, pero el plan debe mostrar cuánto aporta cada una.
- No estimes el tique medio a partir de la compra más grande: en una tienda pequeña la mayoría de los clientes se lleva unas pocas cosas: pan, leche, una bebida.
- Si no sabes cuál será exactamente el margen combinado, trabaja con unos puntos menos de lo que esperas. Las mermas son más altas en las primeras semanas que después.
| Escenario | Clientes al día | Tique medio | Ventas mensuales (26 días) | Margen (25 %) | Coste fijo mensual | Resultado mensual |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Prudente | 200 | 9 unidades | 46.800 unidades | 11.700 unidades | 15.300 unidades | −3600 unidades |
| Esperado | 240 | 10 unidades | 62.400 unidades | 15.600 unidades | 15.300 unidades | +300 unidades |
| Bueno | 280 | 11 unidades | 80.080 unidades | 20.020 unidades | 15.300 unidades | +4720 unidades |
Fíjate en lo que dice esta tabla. En el escenario esperado, la tienda cubre sus costes y el sueldo del dueño, pero no queda un beneficio real. En el prudente, hay que poner dinero cada mes. En el bueno hay margen de maniobra. Un plan así no te dice que no abras una tienda; te dice que la reserva tiene que dimensionarse para el caso prudente y que todavía merece la pena negociar el alquiler o la masa salarial.
„Un plan no es bueno porque el escenario esperado quede bonito, sino porque sobrevivirías al prudente.”
Los costes, y lo que siempre se olvida
La mayoría enumera bien los costes fijos mensuales, porque llegan con una factura: alquiler, sueldos, energía, el gestor. El problema está en las líneas que no la tienen. Las mermas no cuestan nada en la caja, el consumo propio no aparece en el extracto del banco y el dueño suele hacer como si trabajara gratis. Las tres son costes reales, y juntas pueden decidir fácilmente si la tienda alcanza el punto de equilibrio o pierde dinero.
| Línea de coste | Ejemplo al mes | Lo que muchos olvidan |
|---|---|---|
| Alquiler | 4000 unidades | Gastos de comunidad, suministros repercutidos, la subida anual del alquiler |
| Sueldos y cotizaciones (un empleado) | 5500 unidades | Sustituciones durante vacaciones y bajas |
| El sueldo del propio dueño | 3000 unidades | Si no está en el plan, el plan afirma que trabajas gratis |
| Energía | 1500 unidades | La refrigeración consume más en verano, y la calefacción de invierno también va aquí |
| Gestor | 400 unidades | El cierre del ejercicio y los honorarios por encargos adicionales |
| Otros: seguro, recogida de residuos, internet, mantenimiento | 600 unidades | Revisión de las neveras y pequeñas reparaciones |
| Consumo propio | 300 unidades | El café de la familia, el tentempié del dependiente, el «solo un refresco» |
| Total de costes fijos mensuales | 15.300 unidades | Esta es la cifra que necesitas para el punto de equilibrio |
| Merma | en torno al 2 % de las ventas | Mercancía caducada, dañada o pasada; más en las semanas de apertura |
| Comisiones de tarjeta | en torno al 1 % de las ventas | Crecen con el peso de los pagos con tarjeta, y no solo en las tiendas grandes |
Las mermas y el consumo propio merecen sus propias líneas porque son las partidas que más rápido crecen y menos se ven. En el ejemplo, con las ventas esperadas, las mermas superan las mil unidades al mes: más de cuatro veces lo que la tienda se queda como beneficio en el caso esperado. Si las mermas resultan ser del cuatro por ciento en lugar del dos, el escenario esperado pasa a pérdidas sin que entre ni un cliente menos.

El punto de equilibrio, sin complicaciones
El punto de equilibrio es la cifra de ventas mensual con la que la tienda ni gana ni pierde dinero. Calcularlo requiere una sola división: el coste fijo mensual dividido entre el margen que queda tras las fugas. En el ejemplo, 15.300 ÷ 0,25 = 61.200 unidades de ventas mensuales. Por debajo, la tienda pierde dinero; por encima, gana, con el sueldo del dueño ya incluido.
Pero las ventas mensuales son una cifra abstracta. Dicen mucho más cuando las vuelves a convertir en clientes: 61.200 unidades ÷ 26 días ÷ un tique medio de 10 unidades ≈ 236 clientes al día. Esa cifra sí la puedes comparar con lo que contaste en la calle. Si la ubicación sugiere que 200 clientes es realista y necesitas 236, sabes que no depende de tu entusiasmo, sino del alquiler, del horario o del surtido.
Conviene mover el punto de equilibrio en las dos direcciones. ¿Cuánto baja si consigues negociar un alquiler más bajo? ¿Cuánto sube si el margen combinado es dos puntos menor porque los clientes compran más productos básicos? Estos pequeños cálculos muestran qué factor es sensible y dónde poner más trabajo antes de abrir.
Capital inicial y reserva de liquidez
El capital inicial no son solo el mobiliario y el primer pedido de mercancía. Una tienda nueva no alcanza sus ventas esperadas el primer día: a la curiosidad de la apertura suele seguirle un bajón, y una clientela fija tarda meses en formarse. Las pérdidas de esos meses también hay que financiarlas por adelantado. Si la tienda del ejemplo solo alcanza de media el nivel prudente en sus primeros seis meses, eso supone un déficit de 3600 al mes, 21.600 unidades en seis meses, antes de que se estropee nada.
- Inversión puntual: reforma, estanterías, neveras, caja, rótulo. Nuestro artículo sobre los costes lo trata en detalle.
- Fianza y alquiler pagado por adelantado: no es un gasto, pero en la apertura falta de tu cuenta exactamente igual.
- Stock inicial: la mercancía en la estantería es dinero inmovilizado. Si al principio los proveedores solo sirven contra pago inmediato, tienes que prefinanciar el valor completo de las existencias.
- Una reserva de liquidez para el arranque: el déficit mensual del escenario prudente, multiplicado por el número de meses que podría durar de forma realista.
- Una reserva para imprevistos: una nevera estropeada, una licencia que se retrasa, una obra no prevista. Es una línea aparte, no forma parte de la anterior.

Riesgos y plan alternativo
El capítulo de riesgos no está para tranquilizar al lector, sino para obligarte a pensar por adelantado: ¿qué harás si algo no sale según el plan? En una tienda pequeña los riesgos son muy concretos, y para cada uno puedes escribir una frase sobre cuál será tu respuesta.
- Las ventas se quedan mucho tiempo en el nivel prudente. Plan alternativo: qué coste puedes recortar rápido —menos horas en las franjas flojas, menos turnos pagados, un surtido más reducido.
- Abre cerca un supermercado de descuento o una cadena. Plan alternativo: qué te hará distinto —productos frescos, cercanía, horario más amplio, trato personal— y cómo lo vas a mostrar.
- Se estropea una nevera o sube el precio de la energía. Plan alternativo: la línea aparte de tu reserva y un técnico al que puedas llamar.
- Tu dependiente se va o tú caes enfermo. Plan alternativo: quién puede sustituirte y si ha recibido formación en el mostrador.
- Las mermas son más altas de lo previsto. Plan alternativo: pedidos más pequeños de perecederos y un repaso semanal de lo que se retira de la estantería.
- El arrendador sube el alquiler o no renueva. Plan alternativo: qué dice el contrato de alquiler y cuánto tiempo tendrías para encontrar otro local.
El plan no es algo puntual: una comparación mensual
La mayoría de los planes de negocio mueren el día de la apertura: escritos para el banco y luego guardados en un cajón. Y sin embargo, es después de la apertura cuando el plan resulta de verdad útil, porque a partir de entonces hay algo con lo que comparar la realidad. Una vez al mes, en una hora tranquila, compara el plan con las cifras reales: ventas, número de clientes, tique medio, margen, mermas, consumo propio.
La pregunta no es si las cifras coinciden exactamente —casi nunca lo harán—, sino cuál se desvía y en qué dirección. Si el número de clientes está bien pero el tique es menor, hay que trabajar el surtido. Si las ventas son buenas pero el margen es flojo, mira las mermas y los precios. Si las horas de la tarde están vacías, la cuestión es el horario. Para eso necesitas registros que muestren las cifras por producto, por categoría y por hora; los informes de Boltom App, por ejemplo, pueden poner dos periodos uno al lado del otro, para comparar rápido el mes previsto con el real.

Errores frecuentes en un plan de negocio
| Error | A qué lleva | Cómo evitarlo |
|---|---|---|
| Previsión de ventas de arriba abajo | El uno por ciento de una cifra grande siempre parece mucho, y nada lo respalda | Clientes × tique × días de apertura, a partir de transeúntes contados |
| Un solo escenario | No hay respuesta a qué pasa si las cosas van peor, y la reserva es demasiado pequeña | Prudente, esperado y bueno: dimensiona la reserva según el prudente |
| Faltan las mermas y el consumo propio | El plan muestra beneficio, la tienda está a cero o por debajo, y no entiendes por qué | Una línea aparte para cada uno, con una cifra más alta para las semanas de apertura |
| El dueño trabaja gratis | La tienda es rentable sobre el papel, pero no puedes vivir de ella | Tu propio sueldo entre los costes fijos |
| Un mes de reserva | El dinero se acaba en el segundo o tercer mes del arranque y empiezas a vivir del stock | Una reserva para todo el arranque, más una línea aparte para imprevistos |
| El plan se queda en un cajón | Las desviaciones permanecen ocultas durante meses y salen a la luz demasiado tarde | Una hora al mes: plan y realidad uno al lado de otra |
Cómo escribirlo en una semana
- 1Día 1: objetivo y lectorEscribe en una frase qué tienda vas a abrir, dónde y para quién. Decide quién más leerá el plan —un banco, un programa de ayudas, un arrendador— y comprueba qué formato espera. Reúne lo que ya sabes: presupuestos, condiciones del alquiler, tarifas de proveedores.
- 2Día 2: cuenta en la calleCuenta los transeúntes delante del local durante media hora a tres horas del día, y haz lo mismo en una tienda parecida que ya esté funcionando. Visita a los competidores: surtido, precios, horario. Apunta las cifras por la noche, antes de que olvides cuál era cuál.
- 3Día 3: surtido y mezcla de márgenesReúne las categorías, estima qué parte de las ventas aporta cada una y qué margen deja. A partir de ahí calcula el margen combinado y luego resta la parte estimada de mermas y comisiones de tarjeta.
- 4Día 4: ventas en tres escenariosClientes × tique medio × días de apertura, en una versión prudente, una esperada y una buena. Añade al lado el arranque: los primeros meses no empiezan en el nivel esperado.
- 5Día 5: costes y punto de equilibrioLos costes fijos mensuales partida por partida, incluidos tu propio sueldo y el consumo propio. Divide entre el margen tras las fugas y vuelve a convertirlo en clientes al día. Compáralo con lo que contaste el día 2.
- 6Día 6: capital inicial, reserva, riesgosSuma el acondicionamiento, la fianza, el stock inicial y el déficit de arranque del escenario prudente, más una línea para imprevistos. Escribe los seis riesgos más grandes, cada uno con un plan alternativo de una frase.
- 7Día 7: resumen y una mirada externaAhora escribe el resumen de una página, a partir de las cifras terminadas. Luego dáselo a alguien que no esté entusiasmado con la idea —un gestor, un tendero que conozcas— y pídele que encuentre el punto más débil.
Resumen
- El primer lector del plan de negocio eres tú: escribe una versión honesta y saca de ella lo que pidan el banco, el programa de ayudas o el arrendador.
- Estima las ventas de abajo arriba: clientes contados × tique medio × días de apertura.
- Trabaja siempre con tres escenarios y dimensiona la reserva para el prudente.
- Las mermas, el consumo propio y tu propio sueldo tienen cada uno su propia línea entre los costes.
- Convierte el punto de equilibrio en clientes al día y compáralo con lo que viste en la calle.
- Después de la apertura, compara cada mes el plan con la realidad: eso es lo que lo convierte en una herramienta.
Preguntas frecuentes
¿Qué debe incluir el plan de negocio de una tienda?
Para una tienda pequeña suelen bastar diez capítulos: resumen, la tienda y el dueño, ubicación y clientes, surtido y precios, plan de ventas, plan de costes, punto de equilibrio, capital inicial y financiación, riesgos y plan alternativo, y seguimiento mensual. La mayoría de los capítulos ocupan una o dos páginas. La sustancia está en las cifras: cuántos clientes vienen, cuánto gastan, cuáles son los costes mensuales y cuánto dinero necesitas para los meses de arranque. Una vez calculado eso con honestidad, las partes escritas salen fáciles.
¿Qué extensión debe tener el plan de negocio?
El plan de una tienda pequeña para uso propio puede tener de ocho a diez páginas, incluidas las tablas de cálculo. Si lo pide un banco o un programa de ayudas, la extensión y el formato suelen estar fijados, y eso lo averiguas en la convocatoria o preguntando al prestamista. La extensión no es una virtud en sí: un plan corto con cifras bien fundamentadas vale más que un documento grueso lleno de análisis de mercado generales. El resumen de una página, eso sí, siempre hace falta, porque mucha gente no lee nada más.
¿Cómo sé cuántos clientes voy a tener?
Nadie lo sabe con exactitud, pero puedes hacer una buena estimación observando. Cuenta los transeúntes delante del local varios días y a varias horas, y en una tienda parecida que ya esté funcionando mira qué parte de los transeúntes entra. Traslada esa proporción a tu propio local, redondeando a la baja, porque cuando abras todavía no te conoce nadie. En el plan de ventas, escribe un rango en lugar de una cifra: con un número de clientes prudente, uno esperado y uno bueno.
¿Con qué tique medio debo trabajar?
En una tienda pequeña la mayoría de los clientes se lleva unas pocas cosas: pan, leche, una bebida, algo pequeño. Así que no estimes el tique medio a partir de la gran compra del fin de semana, sino de las compras rápidas entre semana. Un buen punto de partida es observar en una tienda parecida qué ponen los clientes en el mostrador y valorarlo con los precios típicos de tu surtido. Después de la apertura lo verás en tus propios datos en las primeras semanas y podrás ajustar el plan.
¿Cómo calculo el punto de equilibrio?
Divide tus costes fijos mensuales entre el margen que queda tras las fugas, es decir, el margen que queda una vez descontadas las mermas y las comisiones de tarjeta. Si el coste fijo mensual es de 15.300 unidades y el margen real es del 25 %, el punto de equilibrio está en 61.200 unidades de ventas mensuales. Conviene volver a convertirlo en clientes al día: divide entre el número de días de apertura y entre el tique medio. El número de clientes al día sí lo puedes comparar con lo que contaste en la ubicación.
¿Cuánto capital inicial y cuánta reserva necesito?
No hay una cifra general, porque la ubicación, el surtido y el acondicionamiento lo condicionan todo. Pero la estructura siempre es la misma: inversión puntual, fianza, stock inicial, una reserva de liquidez para el arranque y una línea aparte para imprevistos. Calcula la reserva de arranque a partir del déficit mensual del escenario prudente, para tantos meses como pueda tardar de forma realista la tienda en llegar al nivel esperado. Un mes de reserva casi siempre es demasiado poco.
¿Qué busca un banco en el plan de negocio de una tienda?
Normalmente, si puedes devolver el préstamo aunque las cosas vayan peor de lo esperado. Por eso suelen recibir más atención el punto de equilibrio, el escenario prudente, la reserva y tu aportación propia. También importa mucho que haya observación detrás de las cifras y que tengas experiencia en el comercio. Las expectativas exactas varían según el banco y el país, así que conviene preguntar de antemano qué formato y qué anexos esperan.
¿Tengo que incluir mi propio sueldo?
Sí, y es una de las líneas que más a menudo se olvidan. Si el plan no incluye el coste del trabajo del dueño, la tienda será rentable sobre el papel mientras en realidad trabajas diez o doce horas al día a cambio de nada. Pon tu propio sueldo entre los costes fijos, con un importe con el que podrías vivir a largo plazo. Si así el escenario esperado ya no sale, es mejor saberlo ahora que dentro de un año.
¿Cuántas mermas debo prever?
Depende mucho del surtido: muchas más con la bollería fresca, la verdura y los productos refrigerados que con las conservas o las bebidas. En el plan conviene calcularlas como porcentaje de las ventas y poner una cifra más alta para las semanas de apertura, porque entonces todavía no sabes a qué ritmo se vende cada cosa. Una cosa es segura: las mermas no son cero y, comparadas con el beneficio de una tienda pequeña, son una partida grande. Después de la apertura, regístralas con su motivo, para ver si se mantiene el porcentaje previsto.
¿Puedo usar una plantilla de plan de negocio ya hecha?
Sí, para la estructura sin duda: el orden de los capítulos y las preguntas son bastante parecidos en todas partes. Pero nunca copies las cifras de una plantilla, porque pertenecen a otra tienda, otra ubicación y otro mercado. Un ejemplo rellenado es útil para ver con cuánto detalle trabajar. En tu propio plan, cada cifra debe tener una fuente: observación, un presupuesto, una factura o la experiencia de una tienda parecida.
¿Y si ni siquiera el escenario esperado alcanza el punto de equilibrio?
Entonces el plan ha cumplido su función, porque te ha avisado a tiempo. Mira qué factor es el más sensible: el alquiler, la masa salarial, el margen combinado o el horario. A menudo basta un alquiler más bajo, menos horas en las franjas flojas o añadir una categoría de más margen para darle la vuelta a las cifras. Si nada ayuda, también es un resultado valioso: un no antes de firmar sale mucho más barato que un cierre después.
¿Qué hago con el plan después de la apertura?
Compáralo cada mes con las cifras reales: ventas, número de clientes, tique medio, margen, mermas y consumo propio. No busques que coincidan; busca la dirección de la desviación, porque eso te dice dónde intervenir. Para eso necesitas registros que muestren las ventas diarias por producto y por categoría, y que puedan poner dos periodos uno al lado del otro. Y al final del primer año, reescribe el plan con las cifras reales: para el año siguiente, será tu mejor punto de partida.
Di el nombre del producto y ya está en la caja.
Boltom App se encarga del trabajo detrás del mostrador. Encuentras un producto mirando su foto o diciendo su nombre en voz alta: sin códigos ni papelitos. Lo que sale del estante o acaba en la basura se registra ahí mismo, no en un cuaderno. Funciona junto a tu caja actual, no en su lugar.
- Código rápido con foto: o di el nombre del producto y la caja lo encuentra.
- Consumo propio en tres toques, a nombre de quien lo registra.
- Merma diaria con su motivo: caducado, roto, invendible — sumado en dinero.
Sin tarjeta · 2 minutos




